La Evaluación es uno de los elementos clave del proceso de formación por las consecuencias que tiene para el Instructor, el Aprendiz, el sistema educativo en que está integrado y la sociedad (Rodríguez López, 2002: 161). La evaluación tiene una función reguladora del aprendizaje, puesto que las decisiones que toman los Aprendices para gestionar su proceso de formación, están condicionadas por las demandas de la evaluación a las que tienen que enfrentarse (Cabaní y Carretero, 2003; Murphy, 2006). No es una simple actividad técnica, sino que constituye un elemento clave en la calidad de los aprendizajes, condicionando la profundidad y el nivel de los mismos, ya que “los Aprendices pueden, con dificultad, escapar de los efectos de una pobre enseñanza, pero no pueden escapar de los efectos de una mala evaluación” (Boud,1995: 35). Además de la evaluación, las concepciones que tienen los estudiantes sobre los métodos y el sistema de evaluación condicionan el aprendizaje (Struyven, Dochy, y Janssens, 2005).
Autores (McDonald, Boud, Francis y Gonczi, 2000) explicitan algunas de las consecuencias negativas de la evaluación de los aprendizajes:
Se centra en lo que se considera fácil de evaluar.
Los Aprendices dan más importancia a la tarea que se va a evaluar para obtener una acreditación.
Los Aprendices adoptan métodos no deseables de aprendizaje influidos por las tareas.
Una concepción del aprendizaje como algo activo, individualizado y basado en el desarrollo cogntivo debe incorporar un sistema de evaluación a partir de la participación activa del Aprendiz, que le permite utilizar sus conocimientos de manera creativa para resolver problemas reales. Este enfoque de evaluación requiere que el Aprendiz actúe eficazmente con su conocimiento en un amplio rango de actividades significativas para el desarrollo de competencias, que permitan ensayar la realidad compleja de la vida social y laboral. La competencia no puede ser observada directamente en toda su complejidad, pero puede ser inferida del desempeño. Lo anterior requiere pensar en los tipos de actuaciones que permitirán reunir evidencias, cantidad y calidad suficiente, para hacer juicios razonables acerca de la competencia del Aprendiz.
Para lograr este de juicios evaluativos McDonald et all.2000, recomienda seguir tres principios: a) usar métodos de evaluación que permitan que permitan evaluar la competencia de manera integrada con sus criterios de evaluación, b) utilizar métodos que sean directos y relevantes para aquello que está siendo evaluado, c) basarse en un amplia base de evidencias para inferir la competencia. Por otra parte, Herrington y Herringto. 1998, afirma que los elementos esenciales de una evaluación de aprendizajes para el desarrollo de competencias son el contexto, el Aprendiz, la autenticidad de la actividad y los indicadores:
Se debe diseñar un contexto que refleje las condiciones bajo las cuales operará el desempeño.
El Aprendiz debe aplicar sus conocimientos para producir los resultados esperados (evidencias) de la actividad de evaluación propuesta.
La actividad debe implicar desafíos complejos, poco estructurados, que requiere juicio y un conjunto de tareas complejas. La evaluación debe ser integrada a la actividad.
Las evidencias son producciones que reflejan la existencia del aprendizaje. Para que estas evidencias sean válidas y fiables se deben determinar criterios de evaluación que evalúen todas las dimensiones de la competencia.
La utilización de las actividades de aprendizaje como método de recolección de evidencias, facilita la integración y la coherencia entre el aprendizaje y la evaluación y además, permite la evaluación del proceso de aprendizaje y no sólo de los resultados.
Las técnicas didácticas que están más en sintonía con la evaluación de y para el desarrollo de competencias son aquellas que permiten la puesta en práctica de elementos de la competencia a partir del desarrollo de actividades complejas en situaciones reales o simuladas, como el estudio de casos, el juego de roles, los problemas, los proyectos, entre otras.
En el SENA, la evaluación del aprendizaje de y para el desarrollo de competencias, es parte constitutiva del proceso de formación, se asume como un proceso de investigación en torno al Aprendiz en el cual participa activamente para tomar decisiones frente al logro de su aprendizaje. Busca promover el espíritu investigativo, la autonomía, la creatividad y el ejercicio del criterio; se caracteriza por ser un proceso permanente, integral y participativo, mediante el cual se identifica la evaluación y crecimiento del Aprendiz, y se rige por los siguientes principios:
Participación: es necesario que se dé en una interrelación entre los diferentes actores responsables del Proceso de Evaluación. Es tan importante el papel del Aprendiz como el del Instructor, sin el consentimiento de uno de los actores, no se puede realizar este proceso.
Validez: está soportado en Evidencias de Aprendizaje que se pueden comprobar y que están en relación directa con los Resultados de Aprendizaje o logros estipulados en el Programa de formación.
Transparencia: los Aprendices, los Instructores y demás personas involucradas, están informados y comprenden el proceso de Evaluación del Aprendizaje y las reglas de juego. Son claros, para todos, los parámetros de la evaluación y los criterios para evaluar las evidencias.
Confiabilidad: el enfoque, la ejecución y las políticas de la Evaluación del Aprendizaje son coherentes y conforman un sistema, que cuenta con instancias de control y monitoreo de la calidad del proceso, tales como Comité de Evaluación y Seguimiento, y el derecho a la revisión de la Evaluación, con el que cuenta el Aprendiz.
Los objetivos centrales de la Evaluación son:
Verificar el cumplimiento de los Resultados de Aprendizaje propuestos en el Programa de Formación.
Estimular y afianzar los valores propios de la convivencia social.
Identificar características personales, intereses, ritmos de de desarrollo y estilos de aprendizaje.
Contribuir a la identificación de las limitaciones o dificultades para consolidar el aprendizaje.
Proporcionar al Instructor información para reorientar o consolidar sus prácticas pedagógicas y, en general su gestión docente.
Proporcionar al Aprendiz información que le permita tomar decisión frente a su proceso de aprendizaje
En el SENA se utilizan dos tipos de juicios de evaluación para expresar el logro del aprendizaje o la carencia del logro:
APROBADO , cuando el Aprendiz alcanza los logros establecidos en el diseño curricular. NO APROBADO , cuando el Aprendiz no alcanza los logros establecidos en el programa de formación.
Estos dos tipos de juicios de evaluación se aplican a toda la Formación Profesional, Titulada y Complementaria.
La Evaluación del Aprendizaje, está dirigida, más que a evaluar el conocimiento teórico, a evaluar la aplicación de dicho conocimiento en prácticas reales con resultados concretos, en el proceso de formación tanto en la Etapa Lectiva como en la Etapa Productiva. Con este fin, el SENA asume las Evidencias de Aprendizaje como referentes, a partir de los cuales se pueden identificar los logros alcanzados por los Aprendices.
Los tipos de Evidencias de Aprendizaje son: de Conocimiento y de Desempeño (de proceso y producto). Estas evidencias se complementan entre sí y, en su conjunto, permiten juzgar el aprendizaje , imprimiéndole el carácter integral a la evaluación.
Para recoger las //Evidencias de Aprendizaje//, el Instructor aplica Técnicas e Instrumentos de Evaluación, que pueden ser entregados con anticipación a los aprendices. La condición necesaria para hacer entrega los instrumentos radica en que vayan más allá del recuerdo y de la comprensión, haciendo énfasis en la aplicación, el análisis y la síntesis.
Las //Evidencias de Aprendizaje// recaudadas durante el proceso de formación son verificadas por el Instructor a través de la indagación y diálogo con el Aprendiz, permitiéndole valorar los logros alcanzados (Evaluación Formativa). Los aspectos que debe considerar el Instructor para verificar y valorar las evidencias son:
Autenticidad: que pertenezcan al Aprendiz como único autor.
Vigencia: su actualidad en relación con enfoques o tendencias, tecnologías, políticas institucionales o con la normativa implicada en la evidencia. Significa, según el caso, que las Evidencias de Aprendizaje son aplicables o utilizables en el contexto socioeconómico actual del país.
Pertinencia: quiere decir que las Evidencias de Aprendizaje están relacionas de manera directa con los Resultados de Aprendizaje del Programa de Formación.
Calidad: está referida al cumplimiento de todos los Criterios de Evaluación (indicadores de logro establecidos), los cuales permiten reconocer el nivel de aprendizaje
Las Evidencias de Aprendizaje que cumplen con los criterios de calidad establecidos tanto en la Etapa Lectiva como Productiva, son organizadas por el Aprendiz en el Portafolio de Aprendizaje, el cual permite:
Registrar el historial del aprendizaje del Aprendiz, su desarrollo y progreso.
Consignar la documentación de los logros obtenidos y los juicios de evaluación emitidos por los Instructores, garantizando de esta manera, la transparencia y validez del proceso de evaluación.
La identificación de aprendizajes, como evidencias previas para la elaboración del Plan de Formación.
Bibliografía
Servicio Nacional de Aprendizaje-Sena. (2005). Manual de diseño curricular para el desarrollo de competencias en la formación profesional integral. Dirección de Formación Profesional.
Tenbrink T.D. (2005). Evaluación, Guía práctica para profesores. Narcea S.A., Madrid.
EVALUACIÓN DEL APRENDIZAJE PARA EL DESARROLLO DE COMPETENCIAS
Por: Clara Rocío Henao Zárate, Ing. Industrial y Magistra en Tecnologías de la Información Aplicadas a la educación
La Evaluación es uno de los elementos clave del proceso de formación por las consecuencias que tiene para el Instructor, el Aprendiz, el sistema educativo en que está integrado y la sociedad (Rodríguez López, 2002: 161). La evaluación tiene una función reguladora del aprendizaje, puesto que las decisiones que toman los Aprendices para gestionar su proceso de formación, están condicionadas por las demandas de la evaluación a las que tienen que enfrentarse (Cabaní y Carretero, 2003; Murphy, 2006). No es una simple actividad técnica, sino que constituye un elemento clave en la calidad de los aprendizajes, condicionando la profundidad y el nivel de los mismos, ya que “los Aprendices pueden, con dificultad, escapar de los efectos de una pobre enseñanza, pero no pueden escapar de los efectos de una mala evaluación” (Boud,1995: 35). Además de la evaluación, las concepciones que tienen los estudiantes sobre los métodos y el sistema de evaluación condicionan el aprendizaje (Struyven, Dochy, y Janssens, 2005).
Autores (McDonald, Boud, Francis y Gonczi, 2000) explicitan algunas de las consecuencias negativas de la evaluación de los aprendizajes:
Una concepción del aprendizaje como algo activo, individualizado y basado en el desarrollo cogntivo debe incorporar un sistema de evaluación a partir de la participación activa del Aprendiz, que le permite utilizar sus conocimientos de manera creativa para resolver problemas reales. Este enfoque de evaluación requiere que el Aprendiz actúe eficazmente con su conocimiento en un amplio rango de actividades significativas para el desarrollo de competencias, que permitan ensayar la realidad compleja de la vida social y laboral. La competencia no puede ser observada directamente en toda su complejidad, pero puede ser inferida del desempeño. Lo anterior requiere pensar en los tipos de actuaciones que permitirán reunir evidencias, cantidad y calidad suficiente, para hacer juicios razonables acerca de la competencia del Aprendiz.
Para lograr este de juicios evaluativos McDonald et all.2000, recomienda seguir tres principios: a) usar métodos de evaluación que permitan que permitan evaluar la competencia de manera integrada con sus criterios de evaluación, b) utilizar métodos que sean directos y relevantes para aquello que está siendo evaluado, c) basarse en un amplia base de evidencias para inferir la competencia. Por otra parte, Herrington y Herringto. 1998, afirma que los elementos esenciales de una evaluación de aprendizajes para el desarrollo de competencias son el contexto, el Aprendiz, la autenticidad de la actividad y los indicadores:
La utilización de las actividades de aprendizaje como método de recolección de evidencias, facilita la integración y la coherencia entre el aprendizaje y la evaluación y además, permite la evaluación del proceso de aprendizaje y no sólo de los resultados.
Las técnicas didácticas que están más en sintonía con la evaluación de y para el desarrollo de competencias son aquellas que permiten la puesta en práctica de elementos de la competencia a partir del desarrollo de actividades complejas en situaciones reales o simuladas, como el estudio de casos, el juego de roles, los problemas, los proyectos, entre otras.
En el SENA, la evaluación del aprendizaje de y para el desarrollo de competencias, es parte constitutiva del proceso de formación, se asume como un proceso de investigación en torno al Aprendiz en el cual participa activamente para tomar decisiones frente al logro de su aprendizaje. Busca promover el espíritu investigativo, la autonomía, la creatividad y el ejercicio del criterio; se caracteriza por ser un proceso permanente, integral y participativo, mediante el cual se identifica la evaluación y crecimiento del Aprendiz, y se rige por los siguientes principios:
Participación: es necesario que se dé en una interrelación entre los diferentes actores responsables del Proceso de Evaluación. Es tan importante el papel del Aprendiz como el del Instructor, sin el consentimiento de uno de los actores, no se puede realizar este proceso.
Validez: está soportado en Evidencias de Aprendizaje que se pueden comprobar y que están en relación directa con los Resultados de Aprendizaje o logros estipulados en el Programa de formación.
Transparencia: los Aprendices, los Instructores y demás personas involucradas, están informados y comprenden el proceso de Evaluación del Aprendizaje y las reglas de juego. Son claros, para todos, los parámetros de la evaluación y los criterios para evaluar las evidencias.
Confiabilidad: el enfoque, la ejecución y las políticas de la Evaluación del Aprendizaje son coherentes y conforman un sistema, que cuenta con instancias de control y monitoreo de la calidad del proceso, tales como Comité de Evaluación y Seguimiento, y el derecho a la revisión de la Evaluación, con el que cuenta el Aprendiz.
Los objetivos centrales de la Evaluación son:
En el SENA se utilizan dos tipos de juicios de evaluación para expresar el logro del aprendizaje o la carencia del logro:
APROBADO , cuando el Aprendiz alcanza los logros establecidos en el diseño curricular.
NO APROBADO , cuando el Aprendiz no alcanza los logros establecidos en el programa de formación.
Estos dos tipos de juicios de evaluación se aplican a toda la Formación Profesional, Titulada y Complementaria.
La Evaluación del Aprendizaje, está dirigida, más que a evaluar el conocimiento teórico, a evaluar la aplicación de dicho conocimiento en prácticas reales con resultados concretos, en el proceso de formación tanto en la Etapa Lectiva como en la Etapa Productiva. Con este fin, el SENA asume las Evidencias de Aprendizaje como referentes, a partir de los cuales se pueden identificar los logros alcanzados por los Aprendices.
Los tipos de Evidencias de Aprendizaje son: de Conocimiento y de Desempeño (de proceso y producto). Estas evidencias se complementan entre sí y, en su conjunto, permiten juzgar el aprendizaje , imprimiéndole el carácter integral a la evaluación.
Para recoger las //Evidencias de Aprendizaje//, el Instructor aplica Técnicas e Instrumentos de Evaluación, que pueden ser entregados con anticipación a los aprendices. La condición necesaria para hacer entrega los instrumentos radica en que vayan más allá del recuerdo y de la comprensión, haciendo énfasis en la aplicación, el análisis y la síntesis.
Las //Evidencias de Aprendizaje// recaudadas durante el proceso de formación son verificadas por el Instructor a través de la indagación y diálogo con el Aprendiz, permitiéndole valorar los logros alcanzados (Evaluación Formativa). Los aspectos que debe considerar el Instructor para verificar y valorar las evidencias son:
Las Evidencias de Aprendizaje que cumplen con los criterios de calidad establecidos tanto en la Etapa Lectiva como Productiva, son organizadas por el Aprendiz en el Portafolio de Aprendizaje, el cual permite:
Bibliografía
Servicio Nacional de Aprendizaje-Sena. (2005). Manual de diseño curricular para el desarrollo de competencias en la formación profesional integral. Dirección de Formación Profesional.
Tenbrink T.D. (2005). Evaluación, Guía práctica para profesores. Narcea S.A., Madrid.